Tesla con sólo 3 años acariciando a su gato Macak, el roce produjo una lluvia de chispas, y quiso averiguar el motivo. Su padre no supo explicar el motivo y desde aquél momento hasta el día de su muerte Tesla dedicaría su vida en resolver aquél misterio.

Adquiriendo la inspiración para investigar la electricidad y las corrientes eléctricas después de haber recibido un choque de electricidad estática de su gato.

“Un día dio la casualidad de que el frío fue aún más seco que habitualmente. En la penumbra del atardecer, mientras acariciaba el lomo de Macak, vi un milagro que me dejó sin palabras.

La espalda de Macak se había convertido en una sábana de luz y el roce de mi mano producía una lluvia de chispas cuyo ruido se oía por toda la casa”. Mi padre era un hombre muy sabio, y tenía la respuesta para cualquier pregunta, pero el fenómeno era nuevo para él. “Bueno, no es más que electricidad”, acabó por contestar, “lo mismo que se ve entre los árboles en una tormenta”. Tesla

A continuación incluimos parte de un escrito enviado y dedicado por Nikola Tesla a la Srta. Pola Fotitch en el año 1939 titulado “Una historia de juventud contada desde la vejez”. En esta curiosa carta, el gran inventor cuenta cómo su gato Macak le guió hacia su futura profesión cuando solo tenía tres años.

“Un día dio la casualidad de que el frío fue aún más seco que habitualmente. […] En la penumbra del atardecer, mientras acariciaba el lomo de Macak, vi un milagro que me dejó sin palabras. La espalda de Macak se había convertido en una sábana de luz y el roce de mi mano producía una lluvia de chispas cuyo ruido se oía por toda la casa.

Mi padre era un hombre muy sabio, y tenía una respuesta para cualquier pregunta, pero el fenómeno era nuevo para él. “Bueno, no es más que electricidad”, acabó por contestar, “lo mismo que se ve entre los árboles en una tormenta”.

Mi madre estaba encantada: “Deja de jugar con el gato, acabaréis por provocar un incendio”. Pero tuve un pensamiento abstracto: “¿Puede que la naturaleza sea un gato gigante? Y en este caso, ¿quién le acaricia el lomo? Solo puede ser Dios”. Tres años y ya estaba filosofando.

Esta primera observación me había dejado estupefacto, pero me esperaba algo aún más maravilloso. Ya era casi de noche y no tardaron en encender las velas. Macak dio unos pasos en la sala. Sacudió las patas como si caminase por un suelo mojado. Le miré con gran atención. ¿Había visto algo o era una ilusión? Me fijé aún más y vi que su cuerpo estaba rodeado por un halo semejante a la aureola de un santo.

No exagero al contarle el efecto que esto hizo en mi imaginación infantil. Día tras día, me preguntaba “¿Qué es la electricidad?”, pero no encontraba respuesta. Han transcurrido ochenta años desde entonces y sigo haciéndome la misma pregunta sin poder contestarla”.

Gracias al Ing. Gustavo Alcoser
Nikola Tesla y su gato Macak