Habiendo pasado un tiempo prudencial desde la llegada del COVID-19  a nuestra América Latina y luego de que vimos sus efectos destructivos en el cada vez más cercano, otro lado del mundo, es un momento apropiado para comenzar con las primeras reflexiones y proyecciones basadas en lo vivido hasta el momento.

Efectos en la industria de la construcción debido a la crisis del COVID-19

Nuestro sector ha sido muy castigado, tanto en la obra privada como en la obra pública. Si bien la actividad en Argentina, venia en un proceso de baja desde el año 2018, con la determinación de la cuarentena obligatoria a partir del día 20 de marzo del presente año y hasta el día de hoy, la porción que realiza obra privada está paralizada en un 90%, mientras que el sector público está sufriendo la falta  de pago como consecuencia de la crisis económica que acompaña a esta crisis sanitaria.

Expectativas en el futuro para el ejercicio de nuestra labor

Las expectativas apuntan a encontrar otras formas de actuación profesional y procesos de producción más resilientes, es decir, con la capacidad para adaptarse positivamente a esta situación tan adversa.

Esperamos también, una reactivación del sector privado interno. Este sector es el que puede reaccionar con mayor rapidez. Todo esto sustentado en que es un momento ideal para realizar inversiones inmobiliarias, ya que el precio por m2 tiene un costo menor al que tenía hace un año y mucho menor que el que tenía hace dos años, esto debido a la gran competencia por seguir trabajando. Desde ya, esta baja en los precios por m2 no surge de una mejora en los precios de los insumos, materiales e impuestos, sino de la baja del costo de mano de obra y de la escasa o nula rentabilidad que se pretende  en cada contratación.

Ideas  para mitigar los impactos de la crisis

La principal idea es mantener la calma, fomentar el diálogo y la motivación para reactivar la actividad apenas podamos, mantener desde nuestros hogares todos los puestos de trabajo posibles para que la actividad administrativa, pago de sueldos, proveedores, ingeniería, cómputo y presupuestos, sigan funcionando.

Realización de inversiones por parte del sector público para desarrollar la obra pública y el otorgamiento de créditos accesibles para  reactivar la obra privada.

Si bien, este impacto no aconteció por un problema de ineficiencia o falta de ideas en nuestro sector, sino por una sucesión de golpes por parte de las crisis reinantes en nuestro país coronados (justamente) por un golpe repentino, la decisión de una cuarentena que no dio tiempo ni siquiera de organizarse en aspectos básicos como la logística.

Oportunidades que nos trajo esta crisis

Económicas, posiblemente pocas o ninguna, humanas SÍ, pues hay un reencuentro con valores básicos que históricamente veníamos descuidando.

Claramente, la urgencia de actualizarnos en el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), para poder desarrollar en este tiempo nuestras actividades, lo cual redundara en un mejor desempeño de la actividad profesional, contribuyendo entre otras cosas, a repensar las eternas e inefectivas reuniones que ahora poseen una modalidad virtual y que por el solo hecho de no tener que trasladarse al lugar pactado, nos ahorran tiempo y dinero.

Entorno más limpio, el virus provocó un cierre o una disminución drástica de las actividades industriales, las fábricas están cerradas u operan muy por debajo de su capacidad, el tráfico por carretera se ha reducido radicalmente y el tráfico aéreo colapsó,  la falta de turismo ha vaciado las calles en ciudades superpobladas. Si bien esto puede ser una mala noticia para la mayoría de las personas y especialmente para aquellos que trabajan en las industrias afectadas, también son buenas noticias para nuestro planeta.

En el ámbito educativo, la Universidad Tecnológica Nacional (Argentina) no ha bajado los brazos. Ha sabido reaccionar rápidamente y posicionándose a la vanguardia de las clases a distancia desde el primer día del ciclo lectivo 2020.

 

Para finalizar

En el ámbito productivo vienen tiempos difíciles y la construcción no está ajena a ellos, no obstante tenemos toda la capacidad profesional y humana para salir adelante.

 

 

Fuente: Departamento de Ingeniería Civil

Universidad Tecnológica Nacional

Facultad Regional General Pacheco

Buenos Aires – Argentina