El BEP (BIM Execution Plan) como la herramienta de planificación de los proyectos BIM debe abarcar todas las fases de proceso constructivo: diseño, construcción y explotación.

Para conseguir que cualquier tipo de proyecto se ejecute correctamente es imprescindible llevar a cabo una planificación lo más completa y detallada posible.

La planificación en el ámbito de la gestión de proyectos debe incluir la definición de los objetivos que se pretenden alcanzar así como la asignación de los recursos necesarios para lograrlos. De igual manera, se debe diseñar el mecanismo de control y supervisión a implantar para asegurar que los objetivos definidos se cumplan en los plazos fijados con los recursos asignados.

Y es fundamental que esa planificación se extienda a todas las fases del proyecto BIM, en una concepción moderna del activo con un su ciclo de vida que abarca las siguientes etapas:

  1. Prediseño (necesidades y requerimientos)
  2. Diseño del proyecto
  3. Fase de construcción
  4. Explotación (Operaciones y Mantenimiento)
  5. Rehabilitación / Demolición

La importancia del bep se extendido a todo el ciclo de vida del activo inmobiliario

Y la herramienta para llevar a cabo esta planificación con metodología BIM es el conocido como BEP (BIM Execution Plan) que es español significa plan para la ejecución del BIM. Como elemento de planificación debe cuidar especialmente de la coordinación de los diferentes agentes del proceso de la edificación, aquí se está entrando por tanto en la esencia de la metodología BIM.

El contenido básico de un BEP es de sobras conocido y existen diversas guías reconocidas internacionalmente como la de la Universidad Estatal de Pennsylvania primera de todas ellas allá por el 2009 y que actualmente va por su versión 2.1. ( https://www.bim.psu.edu/ )

Antes de entrar en las cuestiones que interesa destacar, indicar un par de aspectos previos de carácter general. El primero relacionado con quien ha de elaborar y supervisar el BEP. No cabe duda que, de acuerdo con la metodología participativa del BIM, debe integrarse a todos los agentes del proceso edificatorio, pero el papel del liderazgo corresponde al BIM Manager siendo esta una de sus funciones esenciales.

De manera que el BIM Manager ha de tutelar el desarrollo del BEP especialmente en las dos primeras fases para ceder el protagonismo al FM en la última fase del proceso constructivo. Y el otro aspecto a destacar es su carácter contractual. El BEP junto con el proyecto ejecutivo, en formato BIM, constituyen la documentación técnica básica para la contratación de una obra.

Realizadas estas aclaraciones, conviene ahora resaltar algunos aspectos del BEP a los que habitualmente y en la práctica no se presta la suficiente atención que su importancia merece y que por tanto no se desarrollan adecuadamente creándose una indefinición que perjudica al desarrollo del proceso sobre todo en su última fase que es la de mayor impacto tanto económico como temporal: la fase de operaciones y mantenimiento.

De forma casi paradójica, las dos fases más decisivas del ciclo de vida de un activo son las ajenas al momento de la construcción: la pre-construcción con la planificación y diseño porque es cuando se debe decidir todo y la post-construcción porque es la fase de mayor impacto económico y ambiental por ser la de mayor duración temporal.

Y está en los momentos de la transición entre fases la clave para alcanzar el éxito: el inicio de la obra –su contratación– y su finalización –la entrega o hand-over–. Y los dos documentos fundamentales que se asocian a estos momentos son el EIR y el BIM As Built.

El EIR (Employers Information Requirements) o los requisitos de información de la empresa, es el documento que debe recoger con el mayor nivel de detalle las especificaciones del encargo del cliente, “qué es lo que quiere y para qué lo quiere”. Porque no es lo mismo diseñar, construir y explotar un edificio de oficinas destinado a ser una sede corporativa que un edificio de oficinas pero destinado a alquiler por metros cuadrados. Esta tarea de “extraer” las necesidades del cliente para plasmarlas en el EIR no es fácil, pero, se insiste, es fundamental para alcanzar el éxito del proyecto. El BIM Manager debe tener la capacidad de conseguirlo con la ayuda, si es posible, del FM.

El otro documento trascendental es el BIM As Built o 6D, que es el modelo enriquecido que contiene, además de la documentación gráfica del modelo realmente construido, toda la parte paramétrica y de datos de los elementos realmente instalados. Es imprescindible que el BIM As Built sea un entregable (deliverable) funcional, que sirva, por lo menos, efectivamente como la base de datos que alimentará al programa de gestión del edificio, GMAO o CAFM. En ese sentido, ayuda mucho la utilización del estándar COBie ( www.nibs.org/page/bsa_cobie ) acompañado de una buena estrategia de codificación de sus elementos basada también en estándares de clasificación de los elementos de construcción como OMNICLASS ( http://www.omniclass.org/ ) o UNICLASS.

En definitiva, el BEP no debe restringirse a planificar la ejecución de la obra sino que debe extenderse y planificar todas las fases del ciclo constructivo para garantizar el éxito del proyecto BIM que no es otro que satisfacer la necesidad del cliente que nos ha contratado, no tan solo para construir un edificio sino posteriormente para explotarlo de una forma eficiente a lo largo de toda su vida útil.

Autor, Alberto Martínez Ramos, docente del Máster en BIM Management (Sistemas Revit, Allplan, AECOsim y Archicad), módulo BIM en Facility Management de EADIC.