“El Jefe de Obra debe hacer todo lo necesario para certificar toda la obra cuanto antes, incluso, como último recurso, ejecutándola”. La obra que mejor resultado económico presenta es aquella que se certifica y se cobra pero que no se ejecuta.

Es necesario distinguir entre Producción de obra y Certificación de obra.

La producción de obra es aquella cantidad de obra realizada en un periodo determinado, generalmente mensual. Es la base de los ingresos que una empresa constructora va a obtener por la realización de unos trabajos, y se calcula midiendo las cantidades de obra ejecutadas por el precio de venta de las mismas.

La certificación de obra, en cambio, es el documento que el constructor entrega al cliente para que éste lo apruebe y la constructora pueda emitir la correspondiente factura. En la base de una certificación está la producción realizada, es decir, la certificación se nutre de los informes de producción, pero raramente estos coinciden: existen varias motivos por los que en la mayoría de los casos suele haber un desfase entre producción y certificación, por ejemplo, cuando hay trabajos en trámite que no se pueden certificar, o en función de varios criterios que imponga el cliente como necesarios para unos trabajos puedan ser parte de una certificación.

Así se explica la frase que inicia este artículo: mientras el jefe de obra busca certificar la mayor parte de los trabajos con la máxima rapidez posible,  es decir, que la certificación vaya por encima de la producción real, el cliente, en cambio, generalmente tratará de que la certificación sea lo menor posible, para retrasar al máximo los pagos.

Fuenteadmtvodeobra.com