Karakorum [Anecdotario de un ingeniero civil #20]

La XX entrega del anecdotario del ingeniero Francisco Garza Mercado.

Es el nombre de una residencia, propiedad de uno de mis patrones en la compañía donde yo laboraba, allá por 1955. El ingeniero, mi jefe, quería aplicar en su casa tecnología de punta acerca de acero presforzado y concreto presforzado de que la compañía disponía.

Resulto una casa espectacular, caracterizada por un voladizo trapezoidal de 11 x 11 m, sobresaliendo del muro frontal, como se muestra en la figura siguiente.
El voladizo cubría una cochera en planta baja con capacidad hasta de 12 automóviles, y apoyaba en la planta alta la zona social, constituida por: recibidor, sala, comedor, baños de visitantes, etc. junto con los pasos de comunicación con el resto de las habitaciones. Cabe señalar que un voladizo de este tamaño y carga era excepcional, probablemente merecedor a un récord internacional, aún a la fecha, 50 años después, difícil de superar.

Para incrementar el efecto, se creó junto al voladizo, por el lado interior del muro frontal, un jardín donde se localizaron las escaleras de acceso a la planta alta.
Debido al desnivel natural del suelo, en un sótano en planta baja solo se localizó un cuarto de juegos y algunas áreas de almacenamiento. La parte privada de la casa se localizó sobre un terraplén, a nivel con la planta alta del alero.

El voladizo de la planta alta se creó mediante dos vigas longitudinales invertidas de acero presforzado, que hacían las veces de parapeto de las ventanas, proyectándose 11 m hacia el exterior y 5 m hacia el interior para producir el anclaje, como en una especie de balanza.

Las reacciones a compresión en el apoyo central del voladizo se tomaron con columnas y zapatas normales de concreto reforzado. Las tensiones en el extremo opuesto se tomaron mediante un cable de presfuerzo de gran capacidad (200 t) en cada lado. El muerto de anclaje fue provisto mediante una pila circular con campana, de modo de incluir en el lastre el peso de la tierra circundante.

Karakorum [Anecdotario de un ingeniero civil #20]

Karakorum [Anecdotario de un ingeniero civil #20]
Un voladizo de este tipo y naturaleza requería de prevenciones especiales, por ejemplo:

Las deflexiones elásticas instantáneas, como en un trampolín, se esperaban grandes, y podían provocar agrietamientos en los muros superiores y roturas en los vidrios, así como desniveles indeseables en los pisos.

Para ello se previó una contraflecha teórica, pero, además, se lastró todo el área de la losa de planta alta con un relleno de tierra, con peso ligeramente mayor que el de los muros permanentes.

Al construirse dichos muros se retiró el relleno, de modo que quedaron todos ellos sujetos a una ligera precompresión, que evitaría su agrietamiento, para, inmediatamente después, colocar los ventanales.

Las deflexiones futuras, producidas por el flujo plástico del concreto o la relajación de los cables, se resolvieron mediante las tuercas de los anclajes superiores de los cables de presfuerzo. Por lo mismo, se cubrieron con una caja de vidrio, para tenerlos siempre a la vista.

Fue un trabajo cuidadoso y muy laborioso de cálculo, construcción y prevenciones futuristas, que dieron lugar a procedimientos de construcción especiales, muy originales, evidentemente distintos a los usuales.

Al terminar con la construcción del voladizo, el maestro albañil asignado a la obra, después de ver:

a) El montaje de las vigas metálicas en voladizo,
b) la construcción de las pilas,
c) el presfuerzo de las vigas principales y los apoyos y,
d) el posterior lastrado de la losa y su retiro, todo lo cual estaba muy fuera de su experiencia habitual, exclamó:

―Que ingenieros tan brutos. Podían haberse ahorrado todo este trabajo con solo poner dos columnitas en el extremo.
Lo cual, efectivamente…era una gran verdad. Lo que fácil se enchueca…

Ingeniero Civil, que comparte información relacionado a esta profesión y temas Geek. "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"

Comments (1)

  • Reply Benjamin - 21 agosto, 2014

    Jajaja Maestro tenia que ser…..gracias Ingeniero, por compartir su experiencia.

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