El crecimiento de las zonas urbanas.

En todo el mundo, la urbanización es un proceso continuo que presenta variantes regionales y nacionales. Como parte de este proceso se han conformado las llamadas megalópolis, que son centros urbanos con más de 10 millones de habitantes.

Las megalópolis son un fenómeno más común en los países menos desarrollados, aunque también se encuentra en algunos países con economías más consolidadas, como es el caso de Nueva York en Estados Unidos y de Tokio en Japón. A pesar de que las altas tasas de crecimiento fueron una característica distintiva de las megalópolis, actualmente es común que las ciudades de menor tamaño tengan tasas de crecimiento mayores que las grandes ciudades. Dadas las tendencias actuales, se espera que en los primeros 30 años del siglo XXI prácticamente todo el crecimiento de la población mundial se dé en los conglomerados urbanos a pesar de que solo ocupan 2% de la superficie del planeta.

El establecimiento y crecimiento de centros urbanos tiene consecuencias ambientales profundas, tanto en el sitio en donde se desarrollan como en otros lugares, algunos circundantes y otros más lejanos. Las ciudades tienen una huella ecológica que con frecuencia rebasa sus límites. La concentración de la población ejerce una fuerte presión sobre los bienes y servicios que brindan los ecosistemas de los que depende, pero también puede optimizar su uso cuando la planificación del desarrollo es adecuada. El cambio de uso del suelo que subyace al desarrollo urbano compromete muchos servicios ambientales, incluyendo la biodiversidad. Hoy día, mantener la mayor representación de la riqueza biótica y preservar los servicios ambientales que ello implica es un reto fundamental de las ciudades que aspiran a un desarrollo urbano sustentable.

La emblemática Ciudad de México es una de las tres megalópolis más grandes del mundo. Está ubicada en una cuenca endorreica caracterizada por una gran riqueza biótica que se debe a su topografía, clima, diversidad de suelos y su ubicación en el límite de las dos grandes provincias bióticas de América, entre otros factores. Poblada por alrededor de 20 millones de habitantes, esta inmensa zona metropolitana enfrenta severos problemas ambientales, como la contaminación atmosférica, del agua y de los suelos; la sobreexplotación de sus antaño cuantiosos recursos hídricos; la modificación irreversible de su estructura hídrica, y la desaparición de varios de los ecosistemas y tipos de vegetación que la caracterizaban. Originalmente muy rica en especies, entre las que abundaban las endémicas, esta cuenca enfrenta hoy el reto de conservar lo que queda de esta diversidad a fin de preservar sus aspectos ecológicos, ambientales y culturales.

En el ámbito mundial, la concentración de la población en asentamientos urbanos es un proceso irreversible de grandes alcances sociales, económicos y ambientales. Actualmente, las ciudades tienen un impacto crítico sin precedentes en el ambiente global. El crecimiento de las ciudades y la tasa de crecimiento de la población urbana en el mundo entero muestran una tendencia creciente y se espera que prácticamente todo el crecimiento poblacional ocurra en las ciudades duran­te los primeros 30 años del siglo XXI. Esto no es una excepción en el caso de México.

La disponibilidad de servicios y el acceso a los mismos es diferente en las zonas rurales y en las urbanas, así como entre estas últimas. En los países económicamente más desarrollados, las pequeñas ciudades en general cuentan con todos los servicios necesarios para garanti­zar un buen nivel de vida, y con ello contribuyen a un grado de equidad que no es común en los asentamientos de tamaño equivalente de los países en desarrollo o con economías emergentes. En estos últimos, los servicios y las oportunidades disponibles en las ciudades grandes y consolidadas contrastan con lo que se ofrece en pobla­dos menores y menos atendidos. De esta forma, el creci­miento urbano en los países industrializados se da con más frecuencia a partir de numerosas ciudades medias, mientras que en los países en desarrollo ha sido más co­mún el surgimiento de un fenómeno desconocido antes del siglo XX: las llamadas megaciudades o megalópolis. Una ciudad es considerada una megalópolis a partir del momento en que alcanza los 10 millones de habitantes, además de considerarse otros criterios como recursos financieros, estructura industrial/comercial, aspectos políticos, facilidades educativas y personal científico, así como su posición económica y política en el mundo.

Foto del avatar

Soy agrónomo creo en el manejo holístico aplicado a todos los aspectos de la vida... Ningún evento es aislado, su efecto tampoco... Actualmente trabajo utilizando la hidrología aplicada al desarrollo urbano (aplicando las enseñanzas de mis maestros en forma inversa :o) :o).

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad