Existen diversas formas de proteger nuestras edificaciones de los terremotos, como ingenieros civiles es nuestro deber conocer y entender estos métodos al menos de manera general. La rama de la Ingeniería que abarca esta área se denomina Ingeniería sísmica y es la orientación de la Ingeniería Estructural hacia el estudio del comportamiento de las estructuras bajo cargas sísmicas.

Entonces de forma introductoria a la Ingeniería Sísmica tenemos tres sistemas principales o comunes para la protección de nuestras edificaciones: Sistemas de protección por disipación, ductilidad o resistencia. Estos sistemas deben ser considerados durante el proceso de diseño estructural.

Disipación: Como su nombre los dice su metodología es disipar o amortiguar los desplazamientos sísmicos de la estructura. Este método tienen dos grandes vertientes, una es el aislamiento sísmico que consiste en aislar la estructura del suelo disipando la energía sísmica, y la otra es utilizar sistemas de amortiguamiento, como el famoso amortiguador de masa del Taipei 101

Ductilidad: Para aplicar este método se debe proveer al edificio con el diseño estructural adecuado para que la estructura pueda deformarse elásticamente sin llegar a la rotura para absorber sin ayuda de un sistema externo la energía del terremoto.

Resistencia: Esta es la práctica más común en la Ingeniería Estructural y consiste en diseñar los elementos para que tengan la resistencia necesaria para tolerar las cargas sísmicas. Aunque cabe destacar que para rascacielos ubicados en lugares de alta sismicidad es preferible el sistema de disipación ante el de resistencia.

A la hora de decidir cómo proteger nuestras estructuras contra los sismos lo recomendable es haber tratado a fondo estos sistemas de protección sísmicas y decidir cual se adapta mejor a nuestras necesidades.

Manuel Silverio

República Dominicana

Estudiante de Ingeniería Civil

Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC)