El plástico es un material que está presente en la vida cotidiana, desde los envases de productos, alimentos y bebidas, hasta tubos y ropa. Esos residuos tardan más de 500 años en degradarse; afortunadamente el plástico es reciclable, reducible y reutilizable.

Existe una tabla de clasificación creada por la Sociedad Americana de la Industria del Plástico (SPI, por sus siglas en inglés), que incluye el número con que se identifican los tipos de este material, rodeado de tres flechas para que puedas reconocerlos (la explicación de las primeras siete clases de esa tipología plástica puedes encontrarla al final de esta nota).

Los más utilizados son el HDPE y LDPE, además del PET y PVC. El PET (polietileno tereftalato) forma las botellas de agua y refrescos, pueden ser de diferentes colores y en la parte inferior tienen un punto gordo.

El polietileno de alta densidad (HDPE) aparenta ser más duro, se reconoce porque usualmente una línea divide el fondo del recipiente.

Materiales como tuberías y persianas, así como algunas botellas para transportar aceites, están hechos de PVC.  Si ves en el fondo una línea limitada en sus extremos por otra perpendicular, estarás en presencia de “la sonrisa del PVC”.

El plástico tiene varias ventajas, entre ellas que es parcialmente reciclable, moldeable y apto para contener tanto sustancias para el consumo humano como otras químicas, peligrosas y abrasivas, permitiéndole así ser usado en varias industrias y con un precio accesible para la mayoría.

Sin embargo, este derivado del petróleo también produce toneladas de residuos de gran volumen. No todos los polímeros que forman la tabla internacional son reciclables. “El PVC, el PS y los otros (clasificación 7) son un problema”. Otros tipos, como el 4 y 5, se reciclan de forma limitada, ya que no hay mucho mercado para ellos.

Además, si esos productos son incinerados (principalmente el PVC) producen dioxinas, un componente orgánico que permanece en el ambiente por largo tiempo y es tóxico. Hay que tener cuidado y no confundirse, pues el símbolo que se utiliza para codificar los plásticos es muy similar al usado para indicar el reciclaje, sin embargo eso no implica que sean susceptibles para este proceso. Lo mejor es consultar en los centros de acopio qué se puede hacer con este material.

Existen alternativas como el plástico biodegradable, que se produce a partir de celulosa de plantas o almidón, y el oxobiodegradable, que tiene un aditivo llamado d2w, que permite la degradación con elementos naturales sin contribuir al calentamiento global. El tiempo que estas clases toman en degradarse varía entre unas semanas, en el caso de las bolsas, hasta los 5 años.

El reciclaje ayuda a proteger el medio ambiente y ahorrar recursos naturales no renovables como el petróleo, del cual se extrae el plástico. Además se ahorran energía y agua y se evita indirectamente la tala de árboles. El manejo inadecuado de los residuos deteriora la belleza escénica, contamina los ríos y playas, además pone en riesgo la salud de animales que lo confunden con alimento.

Estos son algunos tipos de plásticos utilizados en el mundo:

  1. Polietileno tereftalato (PET): botellas de agua y gaseosas, poliéster
  2. Polietileno de alta densidad (HDPE): botellas de detergentes y champú
  3. Policloruro de vinilo (PVC): tubos, botellas de aceites y vinagres.
  4. Polietileno de baja densidad (LDPE): sandalias, suelas, botas y capas.
  5. Polipropileno (PP): bolsas para basura, recipientes de cocina.
  6. Poliestireno (PS): jeringas, licuadoras, contenedores para helados.
  7. Otros: cepillos de dientes, cosméticos, peines.