En los últimos años el acelerado crecimiento de la población en áreas urbanas, casi sin ningún tipo de planeamiento, ha dificultado la provisión de servicios básicos e infraestructura para su población.
Entre los principales problemas urbanos se pueden mencionar:

  • Contaminación del agua y del aire;
  • Escasez de espacios verdes;
  • Problemas con la recolección y el tratamiento de residuos;
  • Déficit en las viviendas (cantidad, materiales de construcción,      servicios, etc);
  • Falta de obras de saneamiento integral del agua;
  • Problemas en el abastecimiento de agua potable;
  • Contaminación sonora y visual.

La búsqueda de una ciudad sostenible ha llevado a los gobiernos y organizaciones de todo el mundo a tratar de diseñar estrategias que aseguren lacalidad de vida y el bienestar de los ciudadanos, siguiendo criterios de ahorro, conservación de recursos y respeto por el medio ambiente. Este nuevo modelo de ciudad sostenible se apoya en disciplinas como la arquitectura bioclimática, en el desarrollo de energías renovables, tecnologías limpias, los usos acionales del suelo y del agua, la gestión de residuos y el reciclado de materiales.

Al diseñar ecociudades, los urbanistas y arquitectos buscan la sostenibilidad en la generación y consumo de energía. Las características que definen estos desarrollos son, principalmente:

  • Disminución de automóviles en circulación;
  • Construcción sostenibles;
  • Reutilización y reciclaje de residuos;
  • Depuración de agua.

Al hablar de Ecociudades, no nos queda más remedio que tener presente el decálogo que exponemos a continuación.

  1. El debate sobre la sostenibilidad urbana es un debate de gran relevancia en la medida en que el cambio climático es una realidad.
  2. Las ciudades y el urbanismo tienen una importante responsabilidad: nuestras ciudades son los principales agentes de la insostenibilidad de la forma de vida de la especie humana, lo que se traduce en que transporte urbano y confort térmico (calefacción y refrigeración) son las fuentes notables de emisiones de CO2 y de contaminación.
  3. La búsqueda de diseños urbanos más responsables y sostenibles ha dado lugar a la emergencia de una serie de proyectos bajo la denominación de ecociudades. Esta tendencia puede tener un carácter transformador o convertirse en una moda más. Para ello es crítica la forma en que se gestiona su potencial desde las políticas públicas.
  4. Quizás sería más adecuado hablar de ecobarrios que de ecociudades en tanto en que se aplican más a nuevos desarrollos parciales que a aproximaciones urbanas globales. Además, aún en las mejores prácticas, los avances son incompletos: se reduce la insostenibidilidad y se amortigua el  impacto negativo pero sin conseguir en absoluto anularlo.
  5. Bajo la palabra ecociudad se esconden dos realidades. Una de carácter más utópico, que nos habla de una ciudad con un diseño más sostenible, orientada a optimizar el consumo de recursos naturales y energía. Otra, más operativa y práctica, nos habla de desarrollos urbanos que incorporan las últimas innovaciones en el terreno de la sostenibilidad (arquitectura bioclimática, recogida neumática de residuos, integración de energías renovables, etc.).
  6. Llama la atención que las ecociudades se enfoquen siempre en nuevos desarrollos y no en hacer más sostenible la ciudad ya existente cuando en entornos como el europeo, el principal impacto está en el tejido urbano consolidado. Se abre  un importante campo en el “upgrading” o mejora de la sostenibilidad de la ciudad construida.
  7. En este sentido, las ecociudades pueden (y deberían) jugar un papel ejemplarizante mostrando a la ciudad existente el camino a la sostenibilidad urbana. Esde este punto de vista, es fundamental establecer un diálogo entre ambas que sea inspirador, enriquecedor y profundo. Las políticas urbanas de transporte y la integración entre ambas realidades urbanas son la mejor prueba de si las ecociudades son un verso suelto o un catalizador del esfuerzo colectivo.
  8. La cuestión de la densidad sigue planeando sobre el debate. La densidad es un parámetro de sostenibilidad clásico de la máxima potencia que las ecociudades no pueden abandonar: hay consenso en que la ciudad sostenible ha de ser densa y con mezcla de usos.
  9. Para que los nuevos desarrollos puedan denominarse verdaderamente ecociudades han de integrarse armónicamente en el entorno al que pertenecen. De nada sirve que la ecociudad sea sostenible si genera problemas de movilidad o dinámicas urbanas indeseables.
  10. El urbanismo de las grandes infraestructuras del siglo XX debe dejar paso a un nuevo urbanismo basado en el respeto medioambiental y del que las ecociudades emergen como punta de la lanza.