Para celebrar el regreso de nuestro querido blog…

Estaban reunidas unas quinientas mujeres en asamblea, no había más que un punto en el orden del día, cuando sonó una campanilla y se hizo el silencio.

Desde el estrado, la presidenta, con gesto severo, pero a la vez mostrando algo de complicidad interna, se dirigió a la concurrencia:

– Buen día, compañeras!! Estamos reunidas de forma extraordinaria para cambiarle el nombre al aparato reproductor masculino.

Gritos, muchos gritos y aplausos de todas las asistentes…

La presidenta empezó a desgranar preguntas e incógnitas:

– ¿Por qué decirle ‘pito’ si no suena? (gritos y aplausos…)

– ¿Por qué decirle ‘pájaro’ si no vuela? (gritos y muchos aplausos…)

– ¿Por qué decirle ‘palo’ si no es de madera? (más gritos y más aplausos…)

– ¿Por qué decirle ‘pistola’ si no mata? (aumenta el griterío…)

– ¿Por qué decirle ‘banana’ o ‘plátano’ si no es una fruta? (ruido ensordecedor por los gritos…)

– ¿Por qué decirle ‘polla’ si no pía ni come maíz? (se redoblan los gritos y los aplausos…)

– ¿Por qué decirle ‘miembro’ si no pertenece a ningún club? (estruendosos aplausos…)

– ¿Por qué decirle ‘pipí’ si no tiene ruedas ni pita? (ruido y júbilo total!!…)

Desde hoy, queridas amigas y asambleístas, lo llamaremos Bill…

Sí‼‼‼

Bill Gates

Silencio total en la sala!! Todas se miran con asombro. Sus caras eran todo un signo de ¡nterrogación.

Transcurridos unos interminables segundos, una mujer levanta su mano y pregunta:

– Señora Presidenta: ¿¿Por qué ese nombre??

La presidenta, rápidamente, con una sonrisa de satisfacción que le iba de oreja a oreja, responde con voz grave y sonora:

– Muy simple, compañeras, porque es FEO, FEO; FEO, PERO ¡BRUTALMENTE RICO!


FRIO INVIERNO

Era otoño, y los indios de una remota reserva preguntaron a su nuevo jefe si el próximo invierno sería muy frío o apacible.

Dado que él era un jefe indio en una sociedad moderna, nunca aprendió los viejos secretos, y al mirar el cielo, no podía decir qué iba a suceder con el tiempo. De cualquier manera, para estar seguro, él respondió a su tribu que el invierno iba a ser verdaderamente frío y que los miembros de la aldea deberían recolectar leña para estar preparados. Pero como también era un líder práctico, después de algunos días tuvo una idea: fue a la cabina telefónica y llamó al Servicio Nacional de Meteorología y preguntó:

– ¿El próximo invierno será muy frío?

-Parece que sí será bastante frío.

El jefe volvió a su gente y les dijo que se pusieran a juntar más leña aún, para estar preparados. Una semana después el jefe llamó otra vez al Servicio Nacional de Meteorología.

– ¿Será un invierno muy frío?

– Sí, muy frío.

El jefe regresó con su gente y les ordenó recolectar todo los pedazos de leña que pudieran encontrar. Dos semanas más tarde llamó al Servicio Nacional de Meteorología una vez más:

– ¿Están absolutamente seguros de que el próximo invierno será muy frío?

– Absolutamente. Sin duda alguna, va a estar de quedarse helados. Va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.

– Pero, ¿cómo pueden estar tan seguros?

– ¡Porque los indios andan como locos juntando leña!