Habitualmente, cuando pensamos en el fenómeno de  la resonancia, aparecen en nuestras  mentes imágenes de la famosa catástrofe del puente  de Tacoma. Dichas imágenes nos  recuerdan la capacidad destructora de dicho fenómeno cuando ocurre en estructuras civiles  flexibles, como un puente colgante de acero.

Tacoma Narrows


El Tacoma Narrows abierto al público el 1º de Julio de 1940, fue diseñado para el cruce de  60.000 autos por día, tenía unos 2,5km de longitud aproximadamente y era el tercer puente  más largo del mundo en el momento de la construcción. Rápidamente fue bautizado  “Gertrudis galopante” debido a su temprana tendencia a oscilar, oscilación que apareció  durante su construcción.  “El día de su caída sufrió oscilaciones verticales  de flexión de  amplitud entre 0.5 y 1.0 metros, repitiéndose alrededor de 12 veces cada minuto, seguidas de  movimientos de torsión cuya amplitud fue aumentando hasta alcanzar 8.5 metros, lo que  suponía que el tablero se situaba con una inclinación de 45º respecto de su posición  horizontal. Esta oscilación de repitió aproximadamente 14 veces por minuto hasta que  finalmente se produjo el colapso.” (Hernández; Fernández y Irigoyen, Marzo 2005)

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Gracias a: Prof. Marcelo Vachetta, Prof. Álvaro Suárez, Ing. Gabriel Glisenti.