APSC-3111


Puede existir la sensación de que la arena está tan presente en el planeta que casi es
infinita. Vastas extensiones de playas o desiertos están cubiertos literalmente de arena.
También se puede encontrar cerca de la costa y se puede extraer en graveras. Su
utilización genera importantes impactos ambientales y puede ser fuente de conflictos
internacionales. En los últimos años, se están desarrollando políticas y líneas de
investigación con el fin de emplear materiales reciclados que substituyan este recurso
natural. Uno de ellos es el residuo de albañilería (los ladrillos y el mortero que algunas
veces llevan adherido). El equipo de investigación de Ingeniería de la Construcción de la
Universidad de Córdoba, en España, ha logrado determinar recientemente qué porcentaje
de arena reciclada se puede emplear en la fabricación de morteros de albañilería
substituyendo la arena natural extraída de gravera de río sin que se pierdan
significativamente las propiedades de los morteros, lo que supone un paso importante
para fomentar la producción y uso comercial de la arena reciclada.

Nos hemos vuelto tan dependientes de la arena y la grava, que a pesar de los grandes
volúmenes que empleamos en los países desarrollados, no percibimos que es un recurso
no renovable. Sin embargo, “la arena es más escasa de lo que pensamos”, advierte un
informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicado en marzo de
2014. La ONU recuerda que entre los 47 y 59 millones de toneladas de materiales que se
extraen en el planeta a lo largo de un año, más de dos tercios (entre el 68% y el 85%) son
arenas y gravas. Es el recurso natural más empleado después del agua y por delante del
petróleo. Uno de los destinos más habituales de esta arena es la construcción, como
parte generalmente de la producción de morteros y hormigones. Por cada tonelada de
cemento, la industria de la construcción necesita entre seis y siete veces más de arena,
estima el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Cada año se producen en el planeta
más de 3,7 billones de toneladas de cemento, según la agencia científica estadounidense.Dado que la arena es un material no renovable y que produce un importante impacto en
los lugares donde se extrae, se está buscando una manera de obtener arena minimizando
este coste medioambiental. Una de las soluciones puede venir desde el mismo sector de
la construcción.

La mitad de los residuos generados por la construcción y la demolición en la Unión
Europea son considerados residuos de albañilería, esto es, principalmente ladrillos y el
mortero que pueden llevar adheridos. El Parlamento Europeo pretende, a través de una
directiva, que en 2020 al menos el 70% de estos subproductos debería ser reciclados. Un
tercio de todos los residuos producidos en la Unión Europea son materiales procedentes
de la construcción y la demolición.

A diferencia del desarrollo alcanzado en el reciclado del cemento, otro gran residuo de la
construcción, actualmente, una gran cantidad de estos materiales desechados de
albañilería van a parar a lugares donde no se recupera, desde escombreras a plantas de
reciclaje que no disponen de alternativas para recuperar estos restos. “Existe mucha
investigación en torno la recuperación de materiales de la fracción gruesa, como los
hormigones o las zahorras, pero no tanta en torno a la arena, por eso creímos
conveniente generar un mayor conocimiento en torno a los materiales reciclados de la
fracción fina, especialmente la arena”, explica el profesor de la Universidad de Córdoba
José Ramón Jiménez.

Un equipo de ingenieros de la Construcción y de químicos inorgánicos de la Escuela
Politécnica Superior de Belmez (Córdoba), en colaboración con colegas del Instituto
Superior Técnico de la Universidad de Lisboa, ha analizado la viabilidad de una arena
procedente de materiales reciclados de construcción y la capacidad que tiene como
alternativa de la arena extraída de la naturaleza.

Los investigadores observaron que el 50% de la arena convencional puede ser substituida
por arena reciclada sin que afectara significativamente a las propiedades de los morteros
de albañilería. Los científicos emplearon cinco porcentajes diferentes de mezcla entre
arena natural y reciclada para producir mortero de construcción: nada de arena
procedente de materiales de construcción, un cuarto de proporción, la mitad, tres cuartos
y todo. Después, midieron diferentes variables como la trabajabilidad, las propiedades
mecánicas, la adherencia, la absorción de agua o la durabilidad del mortero resultante. “El
porcentaje de substitución del 100%, por ejemplo, reducía la trabajabilidad de este
ecomortero y se reducía ligeramente su resistencia. Tampoco vimos que fuera más
eficiente substituir la arena natural en un 25% o un 75%”, resume Jiménez en un trabajo
publicado recientemente en Journal of Cleaner Production, una de las revistas
internacionales más importantes del sector.

Determinada la eficiencia de la arena reclicada, el profesor de la UCO explica que el uso
de materiales de reciclados de residuos de construcción y demolición encuentra
obstáculos administrativos y normativos en España. “Se usan pocos materiales de estetipo porque la normativa y las especificaciones técnicas están hechas para áridos de
origen natural y no para áridos de origen reciclado". Hay otro factor: la península Ibérica
es rica en áridos naturales, por lo que se prefiere el empleo de este material. Sin
embargo, no hay que olvidar que aunque parezca abundante, en realidad como advierte
la ONU es escaso y, sobre todo, no renovable. (Fuente: UCO).

Fuente: noticias de la ciencia