REVOQUES. Descascaramiento, fisuras y grietas, producto de las agresiones ambientales, los agentes contaminantes y los problemas que sufre el sustrato. A continuación presentamos algunos consejos para detectar las causas de las fallas en los enlucidos de las paredes, poder solucionar los desperfectos y evitar que se vuelvan a repetir.

resolver problemas en los revoques

El revoque de una pared exterior recibe agresiones ambientales como la lluvia, el sol y los agentes contaminantes, pero también se ve afectado por los problemas que sufre el sustrato al cual está adherido. Los signos de deterioro que evidencian los revoques cementicios, calcáreos y de yeso son: descascaramiento, englobamiento, picaduras, grietas y fisuras.

Cada tipo de grieta denuncia la existencia de una clase de patología diferente:

  • Entramado. Esta clase de grieta es propia de los revoques de una pared sometida a una carga superior que le provoca una flexión. En este caso, el revestimiento no se llega a romper, pero forma fisuras horizontales y verticales.
  • Lineal. Así se llama a la grieta que tiene un sentido predominante y que toma la morfología de una rama de árbol. De cada vértice se desprenden tres ramificaciones. Estas grietas se producen porque la capacidad de dilatación del revoque y del sustrato son diferentes.
  • Craquelé. Son grietas similares a las que aparecen en la tierra reseca, como resultado de una fuerte retracción experimentada durante el fraguado del revoque. La causa principal es la escasa humectación que se le proporcionó a la pared antes de revocar.
  • Telaraña. El revestimiento se separa de la pared a causa de un fuerte golpe en alguna de las caras del muro. En el lado opuesto al impacto aparecerá un abulta-miento del revoque en forma de ondas concéntricas.
  • Vertical. Las fajas que sirven de guía se marcan en el revestimiento terminado. Aparecen fisuras verticales a lo largo de todas las uniones entre las fajas y el revoque. Las puede provocar un cambio de material o de dosaje del mortero. También puede ser un defecto de la mano de obra, que no permitió el acople de las fajas con el revoque.

Entre los problemas que los revoques heredan del sustrato al que están adheridos están las criptoflorescencias, que luego forman las eflorescencias. Estas reacciones son características de las paredes de mampostería de cerámica roja (maciza o hueca), con tendencia a exudar sales alcalinas producto de su proceso de fabricación. Cuando llueve, el anhídrido carbónico del aire se combina con el agua y forma ácido carbónico dentro de la pared, que reacciona con la cal formando una criptoflorescencia. Estas sales tienden a salir del muro y asoman en forma de espuma blanca (eflorescencia). Muchas veces, los cristales que se forman dentro de la pared rompen el revoque.

Origen de las grietas

Las fisuras que aparecen en las paredes se pueden deber a esfuerzos de flexión, corte o torsión a los que estén sometidas. También el cuarteado superficial se origina por las contracciones durante el curado cuando falta humedad en el revoque. Estas discontinuidades del recubrimiento se convierten en conductoras de agua hacia el interior de la construcción, con los inconvenientes que esto desencadena. Además, pueden oxidar las partes metálicas de la estructura y las carpinterías.

Algunas superficies cementicias suelen presentar grietas y fisuras a causa de movimientos estructurales, ocasionados por la falta o ausencia de juntas de dilatación y asentamientos. También surgen a causa de los cambios climáticos (producen una variación de volumen), del fraguado insuficiente de la mampostería y de las resoluciones defectuosas en los encuentros entre dos elementos constructivos con propiedades diferentes. Por ejemplo, la unión de una estructura de hormigón y una pared de ladrillo.

Tratamiento

Para reparar las grietas es preciso analizar cada caso en particular, considerando el material del revoque y del sustrato para encontrar la solución apropiada según el tipo.

  • Cementicios y calcáreos. Hay que picar el revoque flojo y hacer un hidrolavado con una presión de entre 50 y 70 Kg/m2. Luego, aplicar una lechada de cal diluida en agua y agregar en la pasta un polímero acrílico, vinílico o poliuretánico, que actúe como puente de adherencia. Así se forma una retícula que retiene los áridos y le otorga elasticidad al revoque. Si el sustrato tiene alta absorción de humedad, hay que poner siliconas (dilución 1 en 50) para que el muro no tome el agua del revoque.
  • Yeso. Para impedir que el borde del revoque existente absorba el agua del parche nuevo, hay que aplicar un sellador de base oleosa en los bordes, porque el yeso es un material ávido de humedad. Como primer paso para solucionar el problema, es importante detectar la causa por la que se produjeron las grietas para poder seleccionar el método de reparación más adecuado. Hay que verificar su ancho y determinar si se trata de grietas estáticas o dinámicas (muertas o vivas). La característica distintiva de las primeras es que su ancho y longitud no varían, es decir son estables. Por el contrario, las grietas “vivas” varían su ancho y longitud con el tiempo por efecto de las cargas, cambios térmicos y solicitaciones dinámicas.

Las grietas se clasifican también por su tamaño:

  • Fisuras. Ancho menor a 0,4 milímetros. Por lo general no requieren ningún tratamiento. Son estáticas y se las llama telas de araña. Se debe aplicar un recubrimiento elastomérico (en general, con tres manos es suficiente).
  • Grietas. Ancho entre 0,4 y 1 milímetro. En estos casos se recomienda ensancharlas en forma de cuña con una espátula y eliminar el polvillo. Luego sellar con el recubrimiento elástico bien diluido, dejar secar y rellenar con masillas o selladores elásticos del ti-po acrílico o poliuretánico. No se recomienda para este uso los selladores a base de siliconas.
  • Grietas o fracturas. Ancho entre 1 y 5 milímetros. Es importante conocer si son grietas estáticas o dinámicas. En el primer caso, además del tratamiento con selladores acrílicos, se puede recurrir a la “costura” con grampas, para reforzar la integridad de la zona afectada. Si son dinámicas la costura puede brindar un paliativo, pero tarde o temprano volverá a fisurarse. Se recomienda agrandarlas, limpiarlas, rellenar con sellador acrílicos o poliuretánico.
  • Fracturas (dislocación). Superan los 5 milímetros. En estos casos se recomienda la colocación de llaves o grampas para asegurar la integridad de la zona o inyectarles resinas epoxídicas que tienen la capacidad de formar un puente de adherencia entre las partes a punto de desprenderse. Obviamente, la superficie de la grieta debe estar limpia, firme y totalmente seca.

Visto en arq.clarin.com