Cómo construir una cúpula de 20 metros sin cimbra: El experimento del ferrocemento [Anecdotario #38.1]

Continuamos con una nueva entrega del anecdotario del ingeniero Francisco Garza Mercado.

Muchos de los relatos de una vida en la obra vienen espontáneamente a la memoria; otros se van borrando con el tiempo. Al revisar mi currículum, los recuerdos empiezan a fluir, a veces borrosos por los años. Sin embargo, hay proyectos donde, aunque olvides el nombre del cliente o del arquitecto, el método constructivo se te graba para siempre.

Este es el caso de la famosa cúpula del rastro. Un reto de economía, geometría y mucha audacia.

El Reto: Un techo económico sin columnas interiores

El edificio había empezado a construirse en alguna administración municipal anterior. Para cuando me contrataron para diseñar la cubierta, el inmenso muro exterior circular ya estaba levantado. La exigencia del cliente era clara: querían una cubierta muy económica, pero sin ningún solo apoyo interior.

Los planos originales mostraban una cúpula de 20 metros de diámetro, en forma de casquete esférico circular muy rebajado. En aquel tiempo, cúpulas de esa magnitud no eran comunes. Lo tradicional era hacerlas de concreto armado masivo, de unos 13 cm de espesor, con un fuerte refuerzo circular y radial, y un anillo de borde masivo.

El gran problema era la cimbra (encofrado). Por su forma esférica no desarrollable, armar esa estructura de madera era un proceso extremadamente complicado, con muchísimo desperdicio de material y, sobre todo, altísimamente costoso.

La propuesta arriesgada: Adiós a la cimbra tradicional

Tal vez seducidos por la gran economía que yo les prometía, me dejaron hacer un experimento en la obra. Propuse que la cúpula se colara (vaciara) sin usar cimbra tradicional, utilizando ferrocemento. Es decir, construiríamos algo parecido a un falso plafón gigante con malla desplegada y enjarre (revoque/tarrajeo), pero que funcionaría como la estructura definitiva.

Los números hablaban por sí solos:

  • Al tener un espesor de solo unos 6 cm, pesó exactamente la mitad del diseño original.
  • El tensor exterior se resolvió con un canal metálico, soportando la mitad de la carga prevista inicialmente.
  • La cubierta terminó costando la mitad de lo presupuestado.

Magia geométrica: Dibujando una cúpula en el aire

El proceso constructivo fue pura geometría aplicada. En la planta del edificio dibujé una cuadrícula de 1 x 1 metro. En el plano, cada intersección tenía un pequeño cuadro (que representaba un poste de madera) y un número al lado, que indicaba la altura topográfica exacta en ese punto.

La instrucción para el maestro carpintero fue simple: formar torres de cuatro postes para mantenerlos en su lugar. Los carpinteros empezaron a colocar en la obra los casi 400 postes, armándolos y cortándolos rigurosamente a la altura indicada en el plano.

Ellos mismos deben haberse llevado una sorpresa mayúscula cuando, al terminar de cortar el último poste, la cúpula perfecta se dibujó mágicamente en el aire, uniendo visualmente todos los extremos superiores de la madera.

El proceso de armado y el momento de la verdad

Sobre esta «topografía» de madera, tendimos una primera cuadrícula apoyando varillas corrugadas de 5/8″ directamente sobre los postes. La segunda cuadrícula se formó colocando varillas en los centros de los claros de la primera, completando así el esqueleto esférico.

Enseguida, se tendieron dos mallas de metal desplegado (una por debajo y otra por encima de la parrilla de varillas). El vaciado no fue con maquinaria pesada, se enjarró a mano: los albañiles trabajaron utilizando andamios móviles por la parte inferior, y caminando con cuidado sobre la malla por la parte superior, hasta sellar todo el trabajo.

Pero faltaba la prueba de fuego.

La gente en la obra dudaba seriamente que aquel «inmenso plafón» se mantuviera en pie al quitar los puntales de madera. Para evitar riesgos, empezamos a retirarlos con cautela: primero quitamos la mitad, dejándolos a cada 2×2 metros; luego la mitad de los restantes, dejándolos a 4×4 metros… y así sucesivamente hasta quitar el último poste.

La cúpula ni siquiera se inmutó. Se mantuvo firme, elegante y en su sitio exacto. Y así permanece, intacta, desde hace más de 35 años.

🗣️ MORALEJA CIVILGEEKS Y DEBATE: Los grandes ingenieros no solo calculan, también inventan soluciones constructivas cuando el presupuesto aprieta. El ferrocemento es una técnica maravillosa y a menudo olvidada en la construcción moderna. > Colegas, ¿alguna vez han tenido que alterar drásticamente un método constructivo tradicional para salvar el presupuesto de una obra?

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Ingeniero Civil, que comparte información relacionado a esta profesión y temas Geek. "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"

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