El proceso de fraguado y endurecimiento del hormigón consiste en una serie de reacciones químicas que, como todas, se ve drásticamente afectado por la temperatura. Así, nuestros hormigones se verán muy influenciados por la temperatura ambiente y por su propia temperatura de masa. Si queremos que nuestro hormigón desarrolle las resistencias deseadas, tenemos que vigilar estos dos factores, es decir, la elaboración y el curado.

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Además, tendremos que tener en cuenta el papel del agua en todo el proceso, y su relación con el frío, ya que la congelación es uno de los más grandes enemigos al que nos debemos enfrentar.

¿Qué entendemos como tiempo frío?

Se consideran varias circunstancias, como tres días consecutivos en los que la media de las temperaturas máxima y mínima sea inferior a los 5ºC, o días en los que la temperatura no supere los 10ºC durante más de la mitad del mismo. No debemos confundir esto con los valores mínimos que nos obligarían a suspender un hormigonado. Simplemente hay que considerar que nuestro hormigón va a enfrentarse a unas condiciones ambientales de temperaturas bajas que harán que vaya perdiendo calor.

Algunas medidas que podremos tomar antes del hormigonado serían:

  • Aumentar la cantidad de cemento.
  • Bajar la relación agua / cemento.
  • Utilizar cementos de alto calor de hidratación.
  • Calentar el agua de amasado.
  • Proteger los materiales del frío.
  • Evitar el uso de áridos congelados.
  • Programar el hormigonado en las horas de más calor.
  • Usar aditivos anticongelantes.

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Precauciones en el tajo:

Un factor importante a tener en cuenta cuando trabajamos con temperaturas bajas es que nuestra “ventana de tiempo de trabajo” es corta, y normalmente necesitaremos aprovechar las horas centrales del día para elaborar y colocar el hormigón, con idea de que éste ya se encuentre colocado y convenientemente protegido para un buen curado antes de que las temperaturas caigan de nuevo. De ahí que la logística y una buena programación de la obra sean básicas para el buen funcionamiento de todo el proceso. Hay algunos detalles más que interesa tener en cuenta a la hora de hormigonar, como los siguientes:

  • No hormigonar sobre terrenos helados.
  • Eliminar hielo/escarcha de los encofrados.
  • Uso preferente de encofrados de madera.

Es decir, que hay que intentar en la medida de lo posible evitar el contacto del hormigón con superficies especialmente frías como lo metales, y también evitar acumulaciones de agua que pueda congelarse con facilidad, dañando nuestro hormigón.

El curado del hormigón:

Cuando nuestro hormigón se enfrenta a condiciones de frío, hay que cuidar el curado con mayor delicadeza, ya que sólo un buen curado nos puede garantizar que el hormigón evolucione con éxito y alcancemos las prestaciones deseadas.

Hay dos factores básicos que tenemos que considerar.

  1. La desecación. El hormigón no sólo pierde humedad en condiciones de clima caluroso. También en ambientes fríos, sobre todo si tenemos aire, se produce la desecación. Es importante mantener las condiciones de humedad necesarias para un buen curado del hormigón.
  2. La congelación. Hasta que el hormigón no alcanza los 3’5MPa de resistencia (que a bajas temperaturas puede costar incluso más de 24 horas) no es capaz de resistir la fuerza derivada del aumento de volumen del agua al congelarse, por lo que si en su red capilar se forma hielo, se romperá el hormigón. Para conseguir esto es fundamental mantener el hormigón a más de 5ºC hasta que consiga estas resistencias.

Además, si las condiciones van a ser especialmente malas, se puede considerar la posibilidad de proteger el hormigón, por ejemplo cubriéndolo, de tal manera que se genere una “bolsa de calor” que mantenga caliente y húmedo nuestro hormigón, o en condiciones extremas, por medio de sistemas de calefacción.

El control de calidad:

Un concepto a tener en cuenta es que si nuestro hormigón sufre por las bajas temperaturas, las probetas lo harán más. Dado que el calor en el hormigón es aditivo (aumenta con la masa), lógicamente las probetas, debido a su pequeño volumen, serán especialmente sensibles a la temperatura ambiente.

Es importante que las probetas, que nos darán la medida de la calidad del hormigón suministrado, pasen sus primeros días de vida en unas condiciones adecuadas. De ahí que haya que poner especial cuidado en no dejarlas a la intemperie, cubrirlas adecuadamente con bolsas térmicas, evitar congelaciones…

A partir de aquí, será necesario contar con las mayores garantías en cuanto a la puntual recogida de las probetas en obra, cuidados en el transporte y óptimo curado de las mismas.

Para terminar, y en común con todos los apartados anteriores, tener en cuenta lo siguiente:

  • Seguir las buenas prácticas.
  • Respetar la normativa vigente.

Gracias al Grupo Cementos Portland Valderrivas