Siempre está a mano, es reciclable, antisismico, con baja energía incorporada en su empleo, incombustible, aporta una climatización natural a un ambiente. Hoy el barro puede dejar de asociarse como un material de construcción primitivo y pasar a entenderse como una alternativa sustentable y sofisticada para la edificación de un hogar.

El paso del tiempo demuestra que los prejuicios hacia la construcción con barro podrían ofuscarse debido a los atributos mensurables de este material. Una de las tantas razones es el hecho de que se han descubierto edificaciones de barro de hasta ocho mil años de antigüedad. Incluso persisten estructuras de treinta metros de longitud con cinco o seis pisos de alto.

Bioconstrucción con Barro 1

Distintas técnicas milenarias se han implementado en las culturas antiguas de la Mesopotamia, el Sahara, Asia, el Sur de Europa, América, Medio Oriente y África en donde existen hasta ciudades enteras de barro. Se dan casos como los de Egipto, donde existió un templo de mármol y granito, hoy totalmente destruido, que posee bóvedas de adobe intactas, sobrevivientes a más de 1300 largos años.

El adobe, propiamente dicho, es lo que se utiliza como material de construcción. Se trata de barro (constituido naturalmente por arena, arcilla y otros elementos orgánicos) mezclado con paja. La mezcla se adaptará a distintas técnicas de aplicación y, desde ya, podrá componerse con otros materiales a mano con más procesos de producción, como cal o yeso triturados.

Los atributos del Adobe

Los  ladrillos convencionales están hechos de tierra compuesta por arena, arcilla y agua. Al igual que el cemento, ésta es cocida en grandes hornos de túnel de hasta 120 metros de largo a temperaturas que oscilan entre los novecientos y los mil grados centígrados. En cambio, la fabricación de los bloques de adobe solo requiere secado al sol, omitiendo el complejo proceso de cocción anterior.

Asimismo, los materiales demandados siempre están a mano, haciendo prescindibles los transportes de distribución que los nombrados productos de industria exigen.  Tampoco implicará problemas de deforestación o minería extractiva como sí sucede con otros materiales constructivos. Con todo, se entiende que el adobe es un material de baja energía incorporada porque, si bien en una casa con este material se puede y suele utilizarse cemento para construir el contrapiso, los cimientos, u otros elementos, su edificación produce mucho menor impacto ambiental que una casa tradicional.

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Las edificaciones tienen una climatización natural gracias a que el material usado no sólo almacena el calor y lo libera hacia el interior cuando la temperatura baja: también regula la humedad porque las paredes la succionan y, en épocas de sequedad, despiden lo que han almacenado. Sin dudas, estas casas son un lugar agradable para estar.

Por eso se dice que el adobe tiene como propiedad fundamental la inercia térmica, por lo cual se termina utilizando la pared como un elemento vivo al reaccionar ante los cambios de temperatura y humedad expandiendo y contrayéndose. En cambio, los cementos no poseen la flexibilidad de la tierra ni su capacidad para permitir el paso del vapor de agua, por lo tanto, los muros pueden concluir con grietas rompiendo los valores estéticos originales.

Desde ya, el adobe demuestra ser positivo en otros sentidos de no menor importancia como el hecho de que sean aislantes acústicos a causa de que el barro es un mal transmisor de vibraciones sonoras. Como es también incombustible y por eso es difícil que se incendie.

La tierra es absolutamente maleable, por eso puede reciclarse y, en caso de que no se haya mezclado el barro con un material industrializado, se puede reincorporar el material a la naturaleza. De todas maneras, el aspecto más positivo de su maleabilidad es que se pueda modificar el diseño interior de la casa, por lo que se podrá ir variando el tamaño y disposición de los ambientes según las necesidades emergentes.

La tierra es inofensiva para la salud de los habitantes por el hecho de que no está integrada por sustancias tóxicas. Por esta razón, Jorge Belanko, constructor de casas ecológicas,  afirma en el documental El barro, Las Manos, La Casa que “…con tierra se puede hacer una casa muy bonita donde puede haber menos reuma, menos problemas bronquiales, (sus habitantes) van a gastar menos leña porque van a estar más abrigados: una cantidad enorme de beneficios”.

Perú posee zonas de alto riesgo sísmico y de huaicos, donde habitan comunidades económicamente muy carenciadas. Es por eso que existe un gran interés de diversas entidades por neutralizar los efectos de los reiterados desplazamientos terrestres. Ellos resuelven estas necesidades haciendo uso del adobe que es, por sobre todo, un material antisísmico. Entre otras pruebas, estudiantes e investigadores de la Universidad Católica de Lima construyeron una bóveda de adobe simulando un sismo de 30 segundos de duración, con una oscilación muy intensa para la zona de Perú y comprobaron que la estructura resistió.

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Para finalizar se realiza un revoque exterior natural, dado que agregando pintura sintética se desaprovechan todas las características positivas que el barro tiene por ser un elemento vivo.

Bioconstrucción y Permacultura: Un estilo de vida

Conluyendo, la bioconstrucción no sólo produce impactos positivos al medio ambiente, si no que también te brinda la posibilidad de convertir al entorno en un aliado infalible para tus necesidades cotidianas. Esto es la Permacultura.

Autora: M. Mercedes Raffo seguila en su página de Facebook: Espiralista.
Visto en: www.dondereciclo.org.ar